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ZWISCHO - Comité Pro-Construcción de la Escuela Central, Años 1939-1941.
Scholem Aleijem, Serrano 341, Villa Crespo, Bs.As. Inauguracion: Marzo 1942..
De izq. a der.: Sentados: Jaim Finkelstein, Secretario Gral.; Mendl Mayern Lazer, Presidente; Dr. Jonás Kowenski, primer Vice-Presidente y Saúl Rozenberg, Tesorero. De pié: Carlos Chervin, segundo Vice-Presidente, Wolf Pankewich, Vocal; Jacobo Urbaj, Pro-Tesorero y Jaim Chalcoff, Vocal.
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Este trabajo es parte de una investigación más amplia que sobre la historia de Poalei Sion Smol en la Argentina está llevando a cabo la Lic. Iafa Rovner bajo la dirección del Dr. David Schers para el Majon Lejeker Hatzionut (Instituto para la investigación del Sionismo de la Universidad de Tel Aviv)
Fue elaborado en base a información aparecida en el diario “Di Presse” – 1920/1942 y entrevistas a personas clave que tuvieron participación o conocimiento de los sucesos narrados.
Introducción: Encuadre Sociológico.
Toda comunidad organizada se propone, desde su misma formación, objetivos de recaudación de fondos para atender a sus necesidades. Lo que se llamó mitzvá o tzedaká[1] desde una perspectiva religiosa judía, se llamó ayuda social, solidaridad pensión o indemnización desde una perspectiva secular.
Los judíos llegaron a la Argentina, especialmente a Buenos Aires, donde se concentró finalmente la amplia mayoría. Formaron instituciones religiosas y seculares, de acuerdo a su propia idiosincrasia. Muchos de estos judíos procedían de antiguas comunidades con un alto grado de organización y traían una vasta experiencia en trabajo comunitario, trasladándola al nuevo medio. Es así como la mayoría de las instituciones florecieron a imagen y semejanza del “alter heim”, el viejo hogar, amén de ideas y concepciones de mundo.
Desde el comienzo mismo de la inmigración judía, en la Argentina hubo sinagogas, cementerios y talmud torá en cada comunidad. Les siguieron escuelas judías laicas modernas, con sus variantes más radicales, las escuelas obreras marxistas de los años 20 (Arbeter Shuln). Los judíos organizaron innumerables LANDS-LAND FAREINEN, asociaciones de inmigrados por origen que cumplían una importante función en la recepción y ayuda al recién llegado en los primeros tiempos, desde techo y comida, orientación sobre posibilidades de trabajo o cursos de castellano, les ofrecían un grupo de pertenencia y referencia fundamental. Fundaron bibliotecas, clubes, agrupaciones de trabajadores, entre otras, que además de su misión específica, llevaban a cabo importantes funciones proselitistas para las diversas tendencias que pugnaban y se enfrentaban a principios del siglo XX. Del mismo modo, crearon agrupaciones, movimientos y partidos políticos. Estas asociaciones ofrecían muchos servicios de ayuda y asistencia, servicios médicos a veces gratuitos, comidas a precios populares, cursos de castellano o matemáticas elemental, además de cursos de profundización ideológica, en el caso de las políticas.
Los judíos crearon instituciones financieras que empezaron siendo pequeñas cajas de un reducido número de muy pequeños accionistas como los KUENTENIKS, y terminaron siendo poderosos bancos.
Los judíos inmigrados vivían en una permanente doble lealtad: el “do” (el acá) y el “dort” (el allá) que podía tener diversos significados: el ALTER HEIM, el SHTETL (el pueblo), el país de origen o la región: Rusia y Polonia para el caso de la gran mayoría de los inmigrantes judíos en Argentina. El DORT también podía aludir a Palestina o Israel.
Los sucesos que afectaban al DORT en todas sus variantes, aún las de los judíos de otros países o regiones, ajenos a su procedencia, eran motivo de constante movilización de recursos humanos y económicos para ayudar. Ya se tratara del hombre en Rusia por la sequía, de las víctimas judías de los progroms en Ucrania o Polonia, de la pauperización de los judíos polacos por la grave crisis económica que los afectó especialmente, a las víctimas judías de la primera guerra mundial, o, Palestina, tanto en lo concerniente al desarrollo de los asentamientos como a la ayuda a las víctimas de los progroms árabes en 1921, 1929 y 1936, para citar algunos momentos salientes que movilizaron a la comunidad judía, amén de las instituciones permanentes como el “Fondo Nacional Judío” (idischer Natzionaler Fond) o su oponente “Fondo Palestino Obrero” (Palestine Arbeter fond) o las “Ligas pro- Palestina Obrera” (Ligues Fam Arbetndn Palestine). Las contribuciones previas permitían a las agrupaciones políticas lograr mayor o menor participación con delegados, el Keren Kayemet, Keren Hayesod u otras.
También la URSS, con su proceso revolucionario para los judíos que consistía en otorgarles derechos reales individuales y nacionales, posibilitarles su reintegración y su traspaso a trabajos productivos (Productivizatzie un Iberschjtung) en Birobidyan, acorde con el sistema socio – económico y político de ese país a partir de la Revolución de octubre de 1917, a traves del PC argentino, logro canalizar y desviar para sus propositos parte del esfuerzo comunitario.
Este proceso ocupó a grandes porciones de la comunidad judía en campañas recaudatorias de ayuda a instituciones como Procor, que si bien están encabezadas por grupos ideológicamente afines, captaron el interés, la adhesión y el dinero de grandes grupos judíos que simpatizaban con esos sucesos, más allá de su pertenencia a un partido determinado[2].
Al mismo tiempo, los judíos desarrollaron tareas de recaudación para atender a sus necesidades sanitarias que eran prioritarias y urgentes, a través del Hospital Israelita y la Liga Israelita Argentina de lucha contra la Tuberculosis.
La creación misma del hospital se debió entre otras, a una motivación muy específica, y era que los judíos, con sus hábitos en la vestimenta, comida y lengua “extraña” eran mal atendidos en los hospitales municipales a principios de siglo. Además, la tuberculosis cobraba numerosas víctimas y la institución no sólo se dedicaba al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, sino a campañas de educación sanitaria, de esclarecimiento y prevención. Además de la infraestructura en capital, adquirió en Unquillo, Córdoba, un sanatorio para sus fines específicos y esto significó un acontecimiento de mucha relevancia en la comunidad: se organizó un charter en micro para conocer las instalaciones.
Dentro de la categoría de las instituciones asistenciales estaba también el asilo de ancianos y el de huérfanos, este último que no sólo albergaba a los niños, sino que les daba una instrucción, ofrecía actividades culturales y llegó a tener una orquesta que actuaba en eventos comunitarios.
Todas estas instituciones se crearon con fondos recaudados dentro de la comunidad durante las primeras décadas del siglo XX, era funcional. En todas ellas hubo claras misiones, líderes, activistas (TUERS) y contribuyentes que eran miembros en gran proporción de una clase media con gran sentido de pertenencia comunitaria y deseo de participación.
Muchas campañas fueron llevadas con el objeto de recaudar fondos, pero iban acompañadas en una importante medida de una búsqueda de adhesión a la causa de solidaridad con un ideal.
Claro que fueron épocas muy conflictivas en la vida judía y del mundo, en que se jugó el destino físico, la integridad del pueblo judío. Eran situaciones límite, en que como es sabido, el grado de participación y movilización es mucho más grande. Quizás éste sea el motivo por el cual muchas campañas hayan tenido más éxito que lo que hubieran tenido, si hubieran tenido lugar en épocas de la relativa paz y estabilidad para los judíos.
Por otra parte, correspondieron a una época en que los inmigrantes judíos decidieron quedarse, construir su nuevo hogar, ante la certeza cada vez mayor que no habría retorno al “Alter Heim” y que una generación de judío argentinos requería edificios donde llevar a cabo su vida comunitaria en el lugar donde nacieron.
El objetivo de este trabajo es narrar una de las experiencias por la cual se construyó un edificio con gran éxito.
LA CONSTRUCCIÓN DEL EDIFICIO ESCOLAR DE LA ESCUELA SCHOLEM ALEIJEM
Antecedentes
El caso de la construcción del edificio de la Escuela Scholem Aleijem merece un previo análisis de las motivaciones y antecedentes del grupo que lo llevó a término, ya que no fue el caso de un edificio más, ni de una escuela entre tantas, que fueron construidas en su momento, en la comunidad judía de Buenos Aires.
La Escuela Scholem Aleijem guardaba una estrecha vinculación con el partido político Poalei Tzion Smol o Linke Poalei Tzion, o sea Poalei Tzion de izquierda. Si bien la escuela no era del partido sino de un grupo más amplio que se denominó “compañeros del movimiento” (Javerim Fun Der Bavegung), la ideología básica provenía del mismo.
Este partido, se formó en 1921 cuando la escisión de Poalei Tzion Mundial en dos alas: derecha e izquierda. En Buenos Aires, en ese entonces, las dos o tres pequeñas escuelas populares (Folks – Shuln) que había empezado a funcionar a su ámbito, quedaron bajo la influencia del ala izquierda, que las sostuvo y trató de impulsar bajo el nombre de idishe Arbeter Shuln “Ber Borojov”[3].
Este partido, que se destacó en el campo educacional por el esfuerzo y el fervor militante puesto a su servicio, se conformó por un grupo minoritario y marginal en cuento a las dos ideologías que sustentaba (sionismo – marxista).
Fue acusado de “comunista” por los sionistas y de “sionista” por los comunistas. Partido y escuela tuvieron una suerte paralela, por lo cual el análisis de su sistema escolar a lo largo del período 1921 – 1946, permite detectar hitos fundamentales en la transformación del partido, de sus miembros y de su ideología. Podemos determinar tres etapas: los años 20, los 30 y los años 40.
Los años 20 se caracterizaron por un esfuerzo pionero en mantener las que llegarían a ser 5 (cinco) Borojov Shuln en total, con un énfasis puesto en la difusión de la ideología marxista – leninista : la lucha de clases, la educación del hijo del obrero judío como futuro luchador consciente por un orden social más justo y su rol como tal, la consiguiente actitud antirreligiosa y un enfrentamiento a los Talmud Torá que impartían una educación “regresiva” y a las escuelas “sionistas” que consideraban “ híbridas”, burguesas, elitistas. Los maestros y activistas por igual realizaban un trabajo de militancia y proselitismo: iban de casa en casa a reclutar hijos de trabajadores judíos para las escuelas. Los llamaban “Majn Kinder”, hacer niños, enseñaban en lugares improvisados, habitaciones alquiladas en casas de familia, traían a los niños en andas los días de lluvia para evitar los barriales. Los grupos solían componerse por niños de diversas edades y un solo maestro. Además el idioma de comunicación era el idisch, que tenía un fuerte significado cultural y social (el idioma de las masas populares). Para los niños nacidos en Argentina, implicaba un gran esfuerzo de adaptación. Las Borojov-Shuln sobrevivieron a constantes penurias financieras, edilicias y enfrentamientos ideológicos políticos con los grupos que se les oponían. Además eran escuelas complementarias, o sea que los niños asistían además, a la escuela pública.
Durante los años 30 con el auge de ideologías nacionalistas nazifascistas que en Argentina coadyuvaron al golpe de 1930 (La década infame) y la represión de las actividades comunistas, se produjo la consiguiente ilegalidad del partido comunista y en nuestro caso, la clausura de Borojov Shuln en 1932. Los activistas y dirigentes se adaptaron a las circunstancias y decidieron recrear el sistema escolar,. Fundando la organización Central de Escuelas Laicas “Zwisho”[4], cambiando su nombre de Borojov a Scholem Aleijem, popular escritor judío en idisch.
Las escuelas que llegaron a ser 5 (cinco) pero nunca funcionaron todas simultáneamente, modificaron sus contenidos educativos. Siguieron siendo laicas y fieles al espíritu de solidaridad social con los trabajadores judíos y su suerte, se enseñaba Peretz, escritor socialista del Bund que narraba sus experiencias, además de Scholem Aleijem, pero ya no se recordaba a Lenin, ni la lucha de clases, se acentuaba la vinculación con el pueblo judío, pero sobre todo, del pueblo trabajador de las masas populares Idische Arbeter Masn Un Horepashnikes). En el caso de los Progroms en Palestina en 1936, se resaltaba que los judíos trabajadores eran víctimas de la barbarie desatada por los latifundistas árabes en común con los muftis musulmanes. O sea, lo social – clasista, dentro de lo nacional, ya se trate de Israel o el pueblo judío en su conjunto. De ahí su oposición al sionismo “oficial” burgués, que consideraban aliado del imperialismo inglés, a Hertzl, un asimilado y al hebreo idioma de elites, ajeno a las masas de trabajadores judíos.
También se enfrentaron tenazmente en la calle judía con la organización de Escuelas Populares de la sección judía del partido Comunista (ievsektzia) que también modificaron su denominación de obreras a populares. En los años 30 éstos tuvieron más del doble de escuelas y llegaron a enfrentamientos físicos por la conquista de la calle judía, como en Villa Crespo.
Otro ente educativo en creciente desarrollo durante los años 30, que competía con Zwisho era la Guezelschaft fun Idisch Welteje Shuln, organización de escuelas laicas en idisch afin con el Bund. Coincidían con Zwisho en cuanto al laicismo, al valor del idioma idisch como transmisor de la cultura judía, en cuanto a la necesidad de modernizar el sistema educativo judío en lo edilicio y en lo metodológico y en cuanto a la necesidad de profesionalizar el cargo docente.
Durante los años 30, las tres Escuelas Scholem Aleijem que funcionaban, no mejoraron en cuanto a lo financiero, organizativo. Siguieron sufriendo de los avatares previos por su falta de edificios adecuados, una de las escuelas fue clausurada por falta de instalaciones sanitarias adecuadas. En 1937 funcionaban sólo dos, una en Villa Crespo y otra en Mataderos, y el déficit de Zwisho era de $ 2000 por año.
Por otro lado, la escuela pública argentina era moderna, se invertían sumas importantes del presupuesto nacional en la construcción de edificios escolares por todo el país y se emitía una ley que obligaba a las escuelas privadas a tomar en los cargos docentes a ciudadanos argentinos.
Los dirigentes y activistas de las escuelas judías tomaron conciencia de la urgencia por asumir un cambio de actitud. Se creó el Seminario de Maestros Hebreos dependiente de la Jevre Kedishe, escuela modelo que funcionó en Lavalle 4744 a partir de enero de 1940 y en Zwisho se decidió que era la hora de construir una escuela acorde con las necesidades de la época o desaparecer como institución educativa y dejar de trascender como movimiento político.
Los posteriores años 30 se caracterizaron por el afianzamiento de los inmigrantes judíos de Argentina en el lugar. Los judíos decidieron quedarse y esto se vio reflejado en las organizaciones que se consolidaron y en los edificios que se construyeron o adquirieron.
En 1937 lo hicieron la Sociedad Hebraica Argentina y Hacoaj, se compró el Sanatorio de Unquillo – Córdoba para atención de tuberculosos, al igual que el Banco Popular judío (Idische Folks Bank) y en la Plata, las Escuela Popular y el Centro Cultural Judío planeaba hacerlo. En 1938 el Club Judeo Argentino (Arguentiner Idischer Club) inauguraba un lujoso edificio “acorde con la institución” comentaba Di Presse y en Paternal lo hacía la Biblioteca Popular Judía (Idishe Folks Bibliotek). En 1939 la Asociación israelita de protección al enfermo ( Bikur Jolim) en Cangallo 3450 y en 1940 el Talmud Torá Ajiezer Hajadashá de la calle Acevedo y el Talmud Torá Barón Hirsch – Linat Tzedek. Otro tanto hacia la Asociación de Residentes “Odeser Farein” en Córdoba 3931, inauguraba un “edificio maravilloso”. Todo esto en un marco de bienestar creciente de una porción importante de los judíos que construyeron sus empresas, veranearon en Piriápolis y Mar del Plata y también tenían automóvil.
Vemos que el auge de los nuevos edificios para los judíos de Buenos Aires, era generalizado, a juzgar por la disparidad y variedad de instituciones que lo llevaron a cabo: clubes sociales, y deportivos, centros culturales, escuelas, bancos, instituciones sanitarias y asociaciones de residentes. Asimismo numerosas campañas recaudatorias tuvieron lugar entre las agrupaciones y con los fines más heterogéneos: Comité de Ayuda al proletario español con un subcomité en Once, otro en Almagro durante la guerra civil española, campaña de ayuda a los judíos de Polonia pauperizados (Noit Fond). Sociedad de Ayuda para Birobidján, su sede en Tucumán al 2400, Comité de la campaña para las escuelas populares judías de la ievsektzie) solamente durante 1937. Al año siguiente: Campaña del trigo para el pueblo español, Campaña por 1.000.000 de $ para las víctimas judías de Europa Central y para la construcción de Eretz Israel (A Milion Campein Letoives Guelitene Fun Tzentral Eirope Un Offboi Fun Eretz Isroel) y una campaña de IWO local.
Durante 1939 hubo colectas del Comité Damas Israelitas pro ayuda a los expulsados de Alemania (su sede en Tucumán 2641) Campaña por 30.000 $ para ayuda a los refugiados españoles, el hospital israelita realizaba una colecta de “matzot” para Pesaj para familias de bajos recursos que titulo “ MAOS JITIM”, el Keren Hayesod emprendía una acción de ayuda para el salvataje de judíos perseguidos ( Koifer Haam Aktzie) y la Asociación Judía de residentes de Polonia (Poilish Idisher Farband) una campaña de ropa usada para víctimas de la guerra.
En 1940, el Keren Hayesod emprendía su acción anual por 5.000.000$ para víctimas judías de la guerra y la reconstrucción de Eretz Israel[5]y el hospital Israelita, solicitaba filántropos para sostener por un año una sala donde se atendían numerosos pacientes de bajos recursos, necesitaban $ 30.000 (Di Presse 18/8/40).
Vemos entonces que las contribuciones y erogaciones en la comunidad judía con fines locales (“do”) o para otras comunidades (“dort”) era permanente y constante. El tipo de campaña, indica la orientación, la causa, indica también que si bien un grupo de judíos había progresado económicamente, otros seguían siendo pobres, viviendo en conventillos o viviendas hacinadas, no mandaban a sus hijos a las escuelas judías porque eran pagas (la escuela pública era gratuita) y no eran socios de las instituciones deportivas y sociales. Eran los que requerían matzot para Pesaj, que comían en comedores populares, eran los judíos de bajos recursos.
1939-1942. Cronología e interpretación de los pasos previos y de la construcción del edificio.
Como vimos, hubo numerosos motivos de toda índole y peso, que contribuyeron a gestar la idea de la concreción de un edificio propio para la escuela Scholem Aleijem.
En Julio de 1939 surgió la iniciativa concreta y se creó un comité para la construcción: Boi Komitet Far An Eiguenem Binien Far Der Tzweiter Scholem Aleijem Shul (Di Presse 28/7/39). La segunda escuela de Villa Crespo era la única que funcionaba en la zona. Además estaba la de Mataderos, que también se disponía a construir.
El comité se constituyó con algunas personas que prometieron ayuda: trabajo y/o dinero para “llevar a cabo cuanto antes el primer edificio escolar para la escuela judía más grande del país”. En la reunión inaugural se recaudaron 7.000 pesos, lo que tomó como un indicio alentador de la simpatía e interés que despertaba el proyecto. En esta primera reunión el Ejecutivo eligió comisiones de “Propaganda” Técnica para la construcción” (Boi – Tejnishe), “Financiera”, y se trató el tema de la elección y compra de un terreno apropiado.
El plan inicial era para un edificio que albergara a 400 niños y que incluirá instalaciones para un jardín de infantes, lo que era una novedad en el sistema educacional judío, si bien la “Guezelshaft”[6]había sido la pionera en ese rubro. Las escuelas Scholem Aleijem, habían llegado a sumar 300 alumnos entre todos, en la etapa inmediata anterior, por lo cual la cifra de 400, era un número no demasiado ambicioso tratándose de la zona más densamente poblada por los judíos de Buenos Aires.
Se reunió la Comisión Revisora en Murillo 826, se organizó una función a beneficio en el Teatro Soleil para el 15 de agosto con una obra de un dramaturgo alemán, Ernst Toler, que recientemente se había suicidado en Nueva York por los acontecimientos de Alemania.
El 8 de agosto se realizó la Reunión Plenaria un día domingo, con gran asistencia de socios. El Presidente dio un informe del trabajo realizado, Jaim Finkeslstein era el secretario. Informaron que centenares de personas habían respondido a la iniciativa positivamente, con simpatía hacia las escuelas laicas, que en la primera semana se recaudaron 11000 pesos, lo que causó gran sorpresa y admiración entre los propios organizadores. Se decidió crear subcomités en diversas zonas: Flores, villa Devoto, Belgrano, Caballito y Barracas.
Un editorial de Di Presse, aliado incondicional de la “educación laica y progresista” titulado “instituciones Financieras y la construcción de Escuelas”, subrayó que las instituciones financieras debían realizar aportes importantes para las escuelas, cuando los activistas lo requirieran. La prensa judía en idisch, gozaba de gran influencia en la calle judía. Di Presse era el diario más popular y más leído y sus opiniones y comentarios eran motivo frecuente de polémica en la calle judía. “Es Shteit Gueshribn In Blat” o sea está escrito en el diario, era santa palabra para numerosos judíos, estuvieran o no a favor de la misma.
Era un diario de izquierda, una cooperativa de periodistas de renombrada fama y nivel, que se había fundado en 1918 a partir de un conflicto laboral en “Di Idishe Tzaitung”. Sus principales colaboradores eran hombres con una sólida formación intelectual y conocimientos, como Botoschiansky, el Dr. Yinitzky, Pinie Katz, entre otros del exterior, de Estados Unidos o Europa, que aportaban importantes análisis sociales y políticos sobre la vida de los judíos en el mundo y otros temas de interés. Los dos diarios judíos en idisch, eran fiel reflejo de la vida comunitaria judía ashkenazi principalmente.
El diario Di Presse, tenía una columna especial dedicada al sistema escolar judío, durante los años 30, con información constante sobre los tres sistemas de la red laica: la Organización de Escuelas Judías Populares (comunista), la organización de Escuelas Judías Laicas (bundista) y la Zwisho.
El 26/3/39 Di Presse, anunció enfáticamente que una suma importante había ingresado: 2500 pesos y a la vez, se criticó duramente a las instituciones financieras que no demostraban demasiado interés con las necesidades culturales de la colectividad, ni por las escuelas, si se las comparaba con otras comunidades como la alemana, la italiana o la española, que asignaban sumas superiores para esos propósitos. Decía asimismo, que otras instituciones financieras no habían respondido al llamado de ayuda concreta y que el propósito de esa nota era actuar de recordatorio a las instituciones mismas y a sus socios y accionistas para que influyeran por su parte sobre las comisiones.
Mientras tanto en septiembre de 1939 estallaba la segunda guerra mundial, en Estados Unidos, los obreros judíos, nucleados en poderosas organizaciones, recolectaban un millón de dólares para Palestina, la Asociación de residentes polacos “Poilish Idischer Farband” influyente y prestigiosa organización local iniciaba una campaña de ropa usada para las víctimas de la guerra.
A la vez, se anunciaba la unificación en Buenos Aires de instituciones crediticias judías en un solo banco, a iniciativa del Banco Central a partir del 1º de enero de 1940. Este acontecimiento, que se consideraba un hecho histórico para la comunidad judía, es indicador del crecimiento económico dentro de la misma.
El “Boi Comitet” (comité constructor) anunciaba la necesidad de obtener un fondo de 80.000 pesos e informaba que se habían sumado nuevos activistas y contribuyentes, que se continuaba con el trabajo de esclarecimiento entre la población sobre la escolaridad judía laica y con el trabajo de recolección de fondos a través de las comisiones respectivas (Sima Comisies), (Di Presse 2/5/1939).
En noviembre se anunciaba que dado el éxito de la campaña, la escuela sería para 600 alumnos y que se realizaría una fiesta artística en el Teatro Excélsior a beneficio (Kinstlerisher Ovnt Fun Di Scholem Aleijem Shuln) el día 28 con los mejores actores como Bulow, Liuba Kadison, la mejor música, los mejores cantantes y un coro de 200 alumnos de las escuelas.
En Montevideo, donde había un grupo partidario que actuaba en concordancia con Buenos Aires, también se proclamaba una campaña para ayudar del edificio propio de la escuela porteña, irían a solicitar subsidio a los bancos y esclarecimiento y preparativos entre la población.
En enero de 1940 compraron el terreno cuyo costo fue de 17750 pesos (Di Presse 19/1/40) en pleno corazón de Villa Crespo, Serrano 341, tenía 670 varas[7], y el costo era de 26.50$ cada una. Firmaron la compra los “compañeros del presidio y de la Comisión Directiva “Meier Laser, Ioine Kovensky, Jaim Finkelstein, Saúl Rosemberg, Jaim Chalcoff, Wolf Pankewicz. Todos, salvo uno, eran miembros del partido, cuatro de los seis, eran comerciantes y empresarios de cierto nivel económico.
El presidium reunió inmediatamente una Comisión de Ingenieros y Arquitectos para iniciar los proyectos de construcción de acuerdo a los más modernos criterios en la materia.
Continuaron las intensas acciones para recaudar el dinero del costo del terreno (Di Presse 27/1/40) y otros 50.000 o 60.000 para el edificio, que se quería construir en pocos meses. En febrero, los proyectos de construcción se entregaron al Consejo Nacional de Educación para su supervisión, sugerencias y señalamiento (Di Presse 10/02/40); pleno verano en buenos Aires. La ingerencia de este ente, da cuenta de otro nivel en que se desarrollaban las obligaciones de la escolaridad judía. Al mismo tiempo, los integrantes del partido participaban en forma activa en la importante campaña del Keren Hayesod para “víctimas judías de la guerra y la reconstrucción de Eretz Israel”, hogar para los refugiados y emitían una declaración donde señalaban la importancia de que cada individuo y cada institución judíos, antepusieran este objetivo a cualquier otro (Di Presse 26/2/40). Un mitin multitudinario (20.000 personas) se organizaba en la comunidad en el Luna Park, como parte de esa campaña por 5 millones para la cual vendría por primera vez en la Argentina, Najum Goldman[8]esta poderosa campaña movilizó y conmocionó la calle judía por varios meses, en todo el país.
En Villa Crespo también se creó un subcomité en el que los Linke Poalei Tzion participaban activamente. En julio el comité de esta campaña anunciaba un segundo envío por 100.000 pesos (Di Presse 12/7/40) en agosto se solicita la movilización de 200 voluntarios para visitar 24000 direcciones.
Los miembros y simpatizantes del partido también movilizaban sus recursos humanos en otro evento importante, que se llevaba a cabo año a año, con variable intensidad, pero siempre con interés y preocupación, ya que se relacionaba con fundamentales definiciones ideológicas: los festejos del 1º de Mayo. Este año, lo celebrarían por primera vez junto al partido Socialista, en vez del Partido Comunista como en etapas anteriores, lo cual requeriría una dedicación especial de energías disponibles.
No obstante, Zwisho no perdía su rumbo específico: en mayo, conmemoraba su 6º aniversario con un festejo “grandioso”, al que asistía un público “imponente” en los salones de Max Nordau (Murillo 631) donde se auguraba que la próxima fiesta, pudiera realizarse en el edificio nuevo (Di Presse 11/5/40).
Se recibieron importantes adhesiones y saludos: de la Asociación de Actores Judíos (Actiom Farein), de IWO, de la Guezelshaft de la Comisión de Educación de la Comunidad (Vaad Hajinuj), de la Liga Pro Palestina Obrera (entre conjunto de Poalei Tzion de Derecha e Izquierda para el Trabajo Sionista), de Asociaciones de Residentes (de Besarabia de Brisk) del Banco Mutual. Algunos anunciaban sus contribuciones como contribuyentes colectivos (respondiendo a un llamado específico de los activistas de Zwisho). El presidente de la organización, Kovensky, señaló las dificultades de la época y la firme voluntad de construir a pesar de todo, un hogar para Zwisho. Saludaron figuras destacadas: el representante del Banco Mutual, Schwartzberg, un periodista de Di Presse, muy popular por su columna satírica, y simpatizante del Partido Freilej, un destacado periodista: Botoschansky, en representación de una entidad cultural judía, Tzick. Cerró con su habitual discurso “temperamental”, Jaim Finkelstein y se remató una Enciclopedia Judía (que aportó beneficios monetarios). O sea, que a pesar del gran requerimiento de esfuerzos en la comunidad para diversos propósitos, los activistas de Zwisho no se amedrentaron.
En agosto anunciaban el éxito de la misión. Se habían visitado numerosos “amigos de la educación judía” (Fraint Fun Der Idisher Dertziung), los voluntarios habían sido muy bien recibidos, expresando amplia comprensión por parte de la comunidad, por los objetivos de Zwisho, se había aumentado el fondo (Boi fond) y comenzarían a construir a la brevedad. Se sumaban 25000 pesos en contribuciones individuales, hasta el momento y señalaban que era la primera vez que una escuela se hacía cargo de una meta de esa envergadura, que urgía conseguir el dinero ya que la escuela de Villa Crespo se encontraba cerrada por no tener el lugar adecuado para su funcionamiento. Publicarían a la brevedad un Boletín Especial con la lista de contribuyentes y sus respectivas contribuciones, así como los anuncios de los planes de la construcción (Di Presse 29/8/40).
A principios de diciembre, para el domingo 8, se anunciaba el Acto de la puesta de la Piedra Fundamental que Zwisho organizó y publicó con el mejor estilo de que era capaz en cuanto a promoción, admiración aún de sus opositores y competidores.
Según los relatos (Di Presse 9/12/40) el acto fue imponente, “como era de esperar”, una verdadera fiesta popular nunca igualada en un festejo escolar judío en Buenos Aires. Antes de la hora señalada, habían comenzado a fluir las masas a Serrano 341 a las 10.30 horas el lugar estaba lleno, la calle alrededor colmada, el tránsito avanzaba con dificultad. El lugar estaba cubierto por toldos para protegerse del sol y los altoparlantes aseguraban al público la audición del Acto Oficial que comenzó con la ejecución del Himno Nacional Argentino, ejecutado por la orquesta del Asilo de Huérfanos (Beis iesoimim) bajo la dirección de Golubchik, Meiern Laser transmitió mensajes de salutación de representantes del Consejo Nacional de Educación, del gobierno y de instituciones judías: “Estamos construyendo una escuela judía para educar niños que sean buenos judíos y buenos argentinos, en los valores de la libertad y con el conocimiento de su propia cultura e historia” - dijo Kovensky, en castellano. Mencionó que a cambio de la destrucción del mundo judío en Europa, Zwisho construía uno nuevo en Buenos Aires, aprendizaje que los judíos habían realizado en su larga historia de persecuciones y martirios. Finkelstein, Secretario de Zwisho y Secretario General del Boi Comité, en idish, con lágrimas de dolor y de alegría-dolor por la destrucción del Alter Heim y alegría por el proyecto, subrayó la misión histórica que les cabía a los judíos en Argentina que debían construir y construir para asegurar la continuidad del pueblo judío. Los tres oradores fueron ovacionados en la calurosa mañana de verano en Villa Crespo.
Se colocó la piedra fundamental junto a una caja azul con un documento recordatorio del evento, para que las futuras generaciones tuvieran un testimonio escrito. Participaron el representante de la Jevre Kedishe, Malimovska y Simón Lerer. Los padrinos del acto fueron Faiferman, Peleiko y sus esposas; ambos conocidos empresarios y principales contribuyentes que ponían simbólicamente el primer ladrillo.
Docenas de instituciones adhirieron y colaboraron, estuvieron presentes delegaciones de Capital, del Interior y de Montevideo (compuestas por destacadas personalidades de las instituciones judías). Se vendieron ladrillos bajo las ovaciones del público y los flashes fotográficos. Los contribuyentes más importantes, elegidos padrinos del acto, retribuyeron por ese honor concedido con 2000 pesos, Faiferman y 1000 pesos S. Lerer.
También el Vaad Hajinuj de la Jevre Kedishe contribuyó con 1000 pesos y el presidente de la misma con 500 pesos. Se remataron ladrillos: el primero se adjudicó al Sr. Rashkovan por 500 pesos, el segundo al Sr. Moishe Elman por 400 pesos, el tercero al Sr. Saúl Rosenberg por 300 pesos, el cuarto al Sr. Scwartz por 200 pesos, el quinto al Sr. Lerman por 100 pesos. Otros “ladrillos se remataron” entre otros asistentes individuales o representantes de instituciones. Algunos niños también adquirieron ladrillos como Avremale Botoschansky, hijo del periodista, por 10 pesos, y el hijo de Kovensky entre otros. Cada ladrillo era colocado y simbolizaba la alegría de cada uno puesta en la contribución para construir, no sólo de un edificio, sino de la continuidad judía. Se sirvió un vermouth, se brindó con un Lejaim y al concluir el imponente acto oficial a las 12 horas, se habían recaudado 13000 pesos. Las estimaciones habían llegado a 7 u 8000 pesos. Cuando se colocó la piedra fundamental no estaba pagado el terreno, según Meiem Laser (Di Presse 16/11/41).
Los festejos continuaron en el salón Max Nordau de la calle Murillo a las 13 hs. con un almuerzo colectivo para los “compañeros” (javeinim) y delegados de las instituciones, en un clima de gran animación (Hoije Shtimung) y alegría. Participaron algunos centenares de personas: activistas de Zwisho (Zwisho – Tuers), representantes de la prensa judía, invitados infaltables siempre muy considerados en las causas de la educación laica del momento y representantes de instituciones. Finkelstein leyó la lista de instituciones adheridas, saludos telegráficos y escritos, entre otros, de NAIVET de Tel Aviv, diario partidario dirigido por los principales líderes israelies Rafalkes y Zerubovl. El público se puso de pie espontáneamente ante esa mención y entonó el himno partidario “Di Poalei Tzein Shvue” (el Juramento Poalei – Sionista) en una reacción de gran emoción, de patriotismo colectivo. Se transmitieron otros saludos, del Sr. Orenstein (activista de Zwisho) de Misha Schwartz (del Sindicato de actores judíos) que prometió una función a beneficio, de Botochansky, incondicional y prestigioso periodista, que auguró que en la comunidad se construyan muchas escuelas similares en el futuro inmediato. “debemos poder ver entre las nubes, tener fe ingenua y trabajar con entusiasmo” dijo. El almuerzo se animó con números artísticos, canciones y recitaciones, reinó la alegría y se extendió hasta el atardecer en este mismo clima festivo.
Una semana más tarde (17/12/40), el Boi Comitet anunciaba que el proyecto incluiría un salón de actos para chicos y grandes, se ampliaba la proyección cultural de la organización, además de patios cubiertos y jardín. Se seguían recibiendo adhesiones individuales y de instituciones como la JKA, el Asilo de Huérfanos, 30 nuevas instituciones habían enviado contribuciones (escuelas, instituciones financieras, filantrópicas, culturales, asociaciones de residentes), a las que el Comité expresaba público y cálido agradecimiento a través de la prensa judía.
Diez días después (28/12/40) se anunciaba la formación de dos nuevos sub-comités en Barracas y en San Martín que se encargarían de recorrer sus respectivas zonas, pedir contribuciones y difundir la causa de la educación judía – laica, para que los padres mandasen a sus hijos y los demás adhiriesen como simpatizantes o activistas.
De este modo, concluiría el año y empezaría uno nuevo, el 1941, decisivo en la construcción del edificio. En Di Presse del 12 de enero, uno de los activistas de Zwisho, Simje Lande[9]publicaba un artículo utilizando términos tendientes a la búsqueda de la identificación y la adhesión. Lo tituló “Mame Idish Ruft”, o sea una madre que llama, lo que ya es mucho, y además una madre judía: el idish, en vísperas de una colecta que los voluntarios estaban a punto de iniciar en Villa Crespo (quien podría negarse?) Señalaba que era un verdadero momento de “Jeshbon Hanefesh”, o sea día de revisión de conciencia, concepto que se utilizaba en ocasión del Día del Perdón, para con Dios y las acciones humanas. Recordaba a los hijos, el verdadero “Kibud Haem”, o sea, respeto y veneración para con la madre, uno de los preceptos de la religión judía, en este caso, con la madre Idish.
Anunciaba que los voluntarios visitarían los hogares judíos de Villa Crespo y que debían ser bien recibidos por los motivos antes mencionados, y además porque “comprar un ladrillo” (así se tituló la campaña recaudatoria) implicaba un aporte en la lucha contra la asimilación del niño judío. El edificio que se proyectaba, era el orgullo del ishuv, decía y este Bono Escolar debía considerarse como un impuesto Popular – Voluntario. Señalaba que la comunidad se había fortalecido económicamente pero que aún faltaba construir instituciones culturales sólidas.
En febrero (22/2/41) se anunciaba una fiesta próxima para llegar a recaudar 100.000 pesos, y que se planeaba construir en 5 meses. Contaban con 50.000 pesos y este monto alentaba a los organizadores porque demostraba el interés de la comunidad judía por apoyar el proyecto. En Haedo se había formado un sub-comité para la zona oeste y otro en Barracas. Se habían distribuido proclamas por correo a los domicilios judíos y en cada evento inaugural o inicio de campaña, asistían importantes y respetados miembros del “Presidium del Boi Comitet”. Se siguieron recibiendo apoyo y adhesiones del interior y el exterior de importantes organismos culturales judíos. El Sindicato de Actores (Actiom Farein) anunciaba un gran espectáculo para junio en el Luna Park festejando el 40 aniversario del teatro judío en Argentina a beneficio del “Edificio escolar Scholem Aleijem”. Este anuncio fue impactante (Di Presse 22/2/41). Padres y simpatizantes activaron en los preparativos para el total éxito. Se publicaron grandes avisos conjuntamente, subrayando los intereses y objetivos comunes por la continuidad de la cultura judía laica en idisch. Consideraban que había una estrecha interrelación entre ambas instituciones ya que solamente en la medida que las nuevas generaciones judías aprendieran idisch, el teatro judío tenía posibilidades de futuro.[10]Se formó una comisión especial compuesta por actrices conocidas, esposas de activistas de Zwisho o de comerciantes que eran contribuyentes principales: una comisión de mujeres, en total 42, encabezada por Kovensky.
La fiesta se realizó el 30/6/41, participaron 60 actores (no 150 como lo previsto) y 6000 espectadores. Se mostró la trayectoria de 40 años de teatro judío en idisch en el país. El acto fue impactante. Participaron figuras destacadas: el mejor director David Lijt (del IFT) y Nejemia Zuker (del IFT), el mejor escenógrafo Misha Schwartz. El acto fue de un gran nivel en cuanto a las interpretaciones en idisch. Habló Kovensky sobre el significado de la escuela laica judía y su edificio propio. Estuvo invitado el actor Mesti del Sindicato de Actores de Nueva York, que dijo que la unión (SHIDUJ) Teatro Escuela era la mejor que se podría pretender. Actrices famosas representaron fragmentos de las obras que las popularizaron y actores invitados de la talla de Morris Schwartz y Ben-Ami (de Estados unidos), participaron con monólogos.
Una semana después (7/7/ 41) se organizaba otra fiesta popular por Dekn-dem daj, o sea la cobertura del techo. Asistió un público desbordante, se llenaron nuevamente las instalaciones, hubo júbilo, alegría y sorpresa por el corto lapso transcurrido desde la puesta de la piedra fundamental. Se admiró el edificio imponente (Rizike Guebaide) y la concreción de un sueño (Sheiner Goldener Jolem) que meses atrás parecía una loca fantasía de fanáticos. Asistieron autoridades oficiales del Consejo Nacional de Educación, el comisario de la comisaría 27 y de la prensa. Se reiteró en los discursos el doble objetivo educativo en cuanto a lo judío y lo argentino, en cuanto al momento histórico de destrucción para los judíos y el mundo entero. Tanto Kovensky como Finkelstein reafirmaron los conceptos de la misión histórica que les cabía por asegurar la continuidad judía. Los padrinos esta vez fueron Guerszman y Sra. (viejo colonista judío, uno de los primeros inmigrantes al país del “Pampa”) y el presidente de Jevrá Kedishá, Máximo Levin. El público estaba perplejo y emocionado. Se recaudaron 12000 pesos (la mayoría de los contribuyentes ya lo habían hecho anteriormente). Las contribuciones más importantes fueron 2500 $ José Guerzman y Sra. 2000 $ El Banco Israelita del Río de la Plata, 1000 $ Jevrá Kadishá que era su donación habitual a instituciones en ese momento[11]1000 $ Max Segal. Otros como Rszkowan, Rosemberg, Faiferman, Paleiko, Lerner, Chalcoff, Urbaj entre 500 y 180 $ y otras contribuciones fueron 100 $ cada uno. Varios de los contribuyentes importantes eran “compañeros” del Boi Comitet y conocidos comerciantes.
El intendente de Buenos Aires, Sr. Pueyrredón, envió su felicitación, asistieron los artistas invitados Morris Schwartz y Benami, una delegación de importante representantes de Montevideo, adhirieron muchas instituciones locales importantes. La suma recaudada de 12000$ era importante si se la compara con 7400 $ que se reunieron en un banquete de representantes comerciales de la 1ra. Cooperativa de Comercio para el Hospital Israelita para construir el tercer pabellón cuyo costo era de 140.000 $ idéntico al que sería el costo del edificio de la escuela.
Tras el acto oficial, se reunieron 200 personas en el Salón Max Nordau para el almuerzo, se cantaron canciones populares judías y canciones obreras “que aún despiertan el entusiasmo y la fe en las masas” decía el comentarista. Benami, dijo emotivas palabras, contribuyó con 50$, señaló que este edificio era importante si bien “una gota en el océano” pero ni aún en Estados unidos existía un edificio propio para una escuela judía. Finkelstein cerró con su habitual “temperamental” discurso. Diez días después (17/8/41) en Montevideo se organizaba un acto cultural para beneficio de la escuela de Buenos Aires. Viajaron directivos de la misma y se nuclearon destacadas figuras artísticas.
Ya en el mes de noviembre, para el domingo 23 de 1941, se preparó el acto inaugural de la escuela (Janucat Habait) que se venía anunciando desde los dos a tres meses previos, con avisos de adhesiones, alrededor de 1300 noticias y datos.
Se organizaron visitas guiadas a la escuela ya construida que tenía 9 aulas, el jardín de infantes, dirección, secretaría, sala de maestros, biblioteca, jardín y terraza. Salón de Actos, todo lo cual era inédito en materia de escuelas judías. Las visitas se realizaban para adherir y lograr contribuciones y las dirigieron los más importantes miembros del Boi Comitet (Kovensky, Finkelstein, y M. Lazer). La primera fue para funcionarios importantes de la Primera Cooperativa Comercial[12]para su presidente y su secretario que prometieron total colaboración. Otra visita fue para maestros, escritores y periodistas judíos. El tesorero, Rosenberg informó que habían ingresado $87000 y que restaban recaudar $40.000 S. Kovensky, subrayaba la alegría por el éxito obtenido y los ingentes esfuerzos invertidos. Finkelstein agregaba que se habían logrado comprometer a 2000 personas en este proyecto.
El día del evento aparecía una hoja completa en Di Presse con 3 fotografías del edificio de la escuela por dentro y por fuera y de las 8 personas del presidium del Boi Comitet Rosenberg, Kovensky, M Lazer, Finkelstein, Chalcoff, Urbaj, Pankewicz, Cherwin. Ilustres y destacados periodistas escribieron sobre el suceso: Botoschansky: “El mendigo, no es un mendigo pero el palacio es un palacio”. Pinie Wald[13]“Una fecha luminosa en nuestro estar aquí” Zhtinitzky “ Oifn pripetchik brent a faierl” aludiendo a la popular canción en que el rabí enseña al niño el alfabeto judío y su significado, Freilej: Los que tienen un ideal: Avigdor Shpritzer, joven poeta, un poema de 21 estrofas alusivo titulado Janukat Habait.
Ningún judío de Buenos Aires se habría dejado de enterar del acontecimiento. El primero subrayó que cuando los dirigentes saben pedir a las personas justas, con coraje, energía y con honestidad (en oposición a otros casos de manejos oscuros de fondos (Shvindlerai), el nivel y sentido de las contribuciones cambia : “mendigar” al estilo “Menajen Mendl” se convierte en una misión prestigiosa. Destacaba que este cambio de actitud en el pedir, se lo debían, principalmente a Finkelstein, que logró un nivel de hazaña. El segundo, felicitaba a los organizadores y lamentaba que su institución no hubiera alcanzado esa meta, precisamente en su 10 aniversario. El tercero subrayaba el valor de lo actuado como una mitzvá, porque se habían construido los instrumentos apropiados, El Mishkan (en alusión al templo) ya que los instrumentos (Keilim) estaban creados previamente durante años de dedicación a la educación judía. El cuarto opinaba que el edificio era una “burla viviente frente a los escépticos que dudaban, un monumento a los fantasiosos” “Menajem Mendl” que siempre existen en la vanguardia de los movimientos revolucionarios, como lo fueron también los jalutzim en Palestina y los activistas y pioneros por un ideal de todos los tiempos y lugares”.
Para el día del acto inaugural se esperaba recaudar $40000 que faltaban, delegaciones y personas individualmente, visitaban continuamente la escuela. Se filmó el acto y se transmitió por la Audición radial judía (Idishe Shó “La voz del Aire”) y su director Glasserman habló emocionado a sus oyentes. Sumado a todo esto hubo que gestionar un permiso especial para que Finkelstein pudiera hablar en idisch durante el acto. La “Sección Especial” del “Orden Social” de la Policía Federal, había prohibido recientemente el uso de idiomas extranjeros en actos públicos. Esta medida la consideraban especialmente alentatoria, los judíos, para los que el idisch era todavía el idioma de comunicación habitual y de desarrollo de su cultura y de sus actividades institucionales.
Los padrinos eran los principales contribuyentes: Faiferman, Paleiko, Guerszman y Máximo Levin. Por el honor recibido como principales instituciones patrocinadoras, dieron contribuciones las tres más importantes: Jevré Kedishe, Banco Israelita del Río de la Plata y Primera Sociedad Comercial Judía[14]. El presupuesto mensual para la escuela se estimaba en $3000. Tendría 6 grados de nivel primario, uno por nivel, escuela secundaria y vespertina, 9 maestros y 1 director (Jaim Finkelstein). Se esperaba cubrir el presupuesto con cuotas socios y subsidios especiales. También se planeaban realizar actividades educativas para padres y adultos, cursos que dictarían personalidades importantes como el Profesor Bella Shekeli, psicoanalista húngaro y miembro del partido, que se encontraba en Buenos Aires y Enrique Dickman, conocido dirigente judío del Partido Socialista local. Como se observa, existía una estrecha vinculación entre la escuela y el partido. –Otra novedad, lo constituían los dos transportes escolares que recogerían a los niños de zonas alejadas. Los padres venían a reservar vacantes para sus niños. Los dirigentes de la época de las Borojov Shuln, recordarían cómo habían cambiado los tiempos, en que ellos recorrían las casas para convencer a los judíos para que enviaran a sus hijos a la escuela judía.
Al mediodía (como era habitual), se realizaba un almuerzo en el salón de “Ajiezer Hajadashá” para centenares de personas.
Se recibieron otras tantas felicitaciones de instituciones y organismos de Buenos Aires, del interior y del exterior. Finkelstein habló de un sueño realizado.
Un banquete vespertino en Serrano 341, edificio que lucía festivo, iluminado y al cual asistieron 700 personas (todos no pudieron ingresar) fue el broche final de la larga jornada.
M. Lazer llamaba a seguir colaborando, la tarea no estaba concluida; Kovensky expresaba la alegría de todos los constructores que habían compartido el proyecto, destacó la labor de Pankewicz (del Presidium) por su activismo y energía. Representantes de instituciones financieras (Banco Israelita del Río de la Plata, Primera Cooperativa Comercial) prometieron una ayuda permanente a la escuela judía para que forme una generación judía orgullosa y conciente de su identidad. Se expresó asombro por haber encontrado una escuela mucho mejor que las expectativas previas. Se cantó hasta entradas horas de la noche en un clima de emoción y camaradería. Terminó el año con nuevas y continuas visitas guiadas, y el 31 de diciembre, fin de año se organizó una fiesta familiar y baile como cierre.
El año lectivo 1942, comenzaron las clases en el flamante edificio: la escuela judía más grande con edificio propio, tildado de “kinder palatz”, Palacio infantil, única en América. El partido había asegurado su reconocimiento y trascendencia.
[1]Mitzvá Tzedaka: Acción de Bien, de justicia.
[2]Las sumas de dinero enviadas a la URSS por el PC a través del PROCOR o de otras instituciones como MOPPR ( Institución de ayuda a los presos políticos) llegaron a despertar la atención y suspicacia de los grupos nacionalistas de derecha argentinos, que usaron este argumento en su lucha contra los comunistas. Ver informe de Sánchez Sorondo al Senado de la Nación. Los judíos también se movilizaban para estas campañas de ayuda a PROCOR Y MOPR en los años 20 y 30. También la Jevre Kedishe contribuía para el Procor (ver balances).
[3]BerBorojov L. Ideólogo, fundador del Poalei Tzion en Rusia (1861-1917).
[4]Zwisho: Tzentral Weltleje Idiche Shul Organitzatzie.
[5]Solamente llegarán a reunir 800.000 pesos, a pesar de que fue la campaña que recaudó el mayor monto por lejos. En USA. La misma se realizó en conjuntamente con el Joint por “28 millones de dólares” en 1940. No sabemos cuanto recaudaron.
6]Guezelshaft fun idish Weltleje Shul: Organización de Escuelas Laicas Judías afín a Bund se desarrollo a partir de un jardín de infantes y posteriormente la escuela primaria. La Guelzelshaft tenía 200 alumnos en el centro, 80 en Paternal, siendo su área más destacada el jardín de infantes.
[7]Una vara: 8.66 mts.
[8]En cuanto a la ayuda a las víctimas judías de la guerra se enfrentaron y competieron diversos grupos y organizaciones con orientaciones opuestas: El Keren Hayesod, el Joint, el grupo revisionista de Yabotinsky. Pinie Katz (comunista) acusaba a los grupos sionistas de no permitir a los grupos de izquierda “ progresive” a participar de las acciones. Las campañas tenían nombres similares “HILF” (ayuda) “DIRECTE HILF” (ayuda directa) por ejemplo. Esto se podría desarrollar en un tema que podría ser ·Campañas e Ideologia” o “Las Campañas como medio de adhesión político-ideológica”.
[9]Simje Lande pertenecía a Poalei Tzion de derecha, era un dinámico activista de los fondos sionistas de Keren Kayemet y otros. Sin embargo, participaba con entusiasmo en la Campaña de Zwisho cuyos objetivos consideraba una causa común. Lo mismo sucedía con muchos de los llamados “javeinim fun der bavegung”: compañeros del movimei9ntoo interesados en la educación laica judía aunque pertenecían a otros partidos políticos o ninguno en particular.
[10]Judío es sinónimo de idisch e idish de judío. En este idioma no existe diferencia entre un término y el otro. Por lo tanto cuando se habla de la continuidad cultural del pueblo judío se habla indistintamente de su continuidad en el idioma idish, que por esa época realmente era el idioma de las amplias mayorías judías en Europa.
[11]Según el consenso popular del momento, era más fácil conseguir $1000 de la Jevre Kedishe para cualquier institución, que $50 para ayudar a una viuda o a una pobre. Se objetaba la baja participación en el rubro. “Ayuda Social” de la institución central.
[12]Ershte Handls Cooperative.
[13]Pinie Wald era uno de los más destacados dirigentes del Bund y activista de la Organización de Escuelas Judías Laicas (Guezelshaft).
[14]Ershte Idishe Handls Guezelshaft. |